CARTA HOMENAJE A DANIELA FIGUEROA GUALE
Estudiantes de Educación Básica UPSE
"Un golpe helado, una bala invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado" y ha interrumpido tu paso alegre y tu camino poblado de sueños y anhelos, querida compañera y amiga Daniela.
¡Por eso ahora lloramos sin consuelo tu trágica partida!
Estimadas autoridades, estimada comunidad universitaria, buenos días:
Este homenaje póstumo, que honra la vida de quien fuera Daniela Figueroa Guale, es el abrazo conmovido y solidario que extendemos las y los estudiantes de la Carrera de Educación Básica a su querida familia, especialmente, a su madre y hermana, y, por supuesto, a sus compañeras y compañeros de aula.
Ustedes, quienes tuvieron el privilegio de caminar, más temprano o más tarde, junto a Daniela serán los que más sufran su ausencia y extrañen su presencia. Para ustedes este homenaje, si acaso alcanza, como bálsamo y consuelo.
También este homenaje se brinda en memoria del hijo de 27 semanas que esperaba en su vientre Mónica Limones, nuestra querida compañera de la Carrera de Educación Inicial, a quien enviamos nuestros mejores deseos y pensamientos para que encuentre la fuerza necesaria que le permita salir con vida de este trance doloroso en el que se encuentra.
Daniela, este homenaje es un grito para comunicar al mundo que tu muerte nos duele en el alma y no la aceptamos.
Nos duele en el corazón que te hayan arrebatado lo más sagrado que existe: la vida.
Tu vida, querida compañera y amiga, y, con ella, tus sueños y anhelos, tu constelación de vínculos y afectos que tejiste a lo largo de tu breve vida, y que ahora lloran inconsolables la ausencia del abrigo de tus abrazos y la complicidad de tus palabras.
Nos duele que te hayan arrebatado lo más sagrado que existe: la vida.
Tu vida, querida compañera y amiga, y, con ella, tu vocación brillante y apasionada por aprender a enseñar, y por enseñar aprendiendo; y, con ella, el fulgor de tu baile, tu alegría, tus temores y tus luchas, tu sonrisa y tu ángel. Por eso cantamos junto al poeta:
Queremos ser llorando los hortelanos de la tierra que ocupas y estercolas,
compañera del alma, tan temprano,
Tanto dolor se agrupa en nuestro costado, que por doler nos duele hasta el aliento.
No hay extensión más grande que nuestra herida…
Y sentimos más tu muerte que nuestra vida.
Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.
No perdonamos a la muerte enamorada, no perdonamos a la vida desatenta, no perdonamos a la tierra ni a la nada.
En nuestras manos levantamos una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de paz y de justicia.
El poema Elegía, de Miguel Hernández, adaptado para esta ocasión, y otros poemas inspiraron, unos días antes del trágico suceso, la creación de algunos de los cuadros que se han expuesto en este homenaje por parte de los estudiantes del 5to nivel de la Carrera de Educación Básica.
Ahora estas pinturas y poemas, sus imágenes y versos, nos brindan la posibilidad para describir el dolor indecible de tu partida, querida compañera y amiga.
No podemos aceptar nunca la forma en cómo te han arrebatado la vida. Qué estas pinturas y estos poemas nos ayuden a comprender y sentir la verdadera dimensión de esta tragedia.
Qué tu muerte se convierta, amada compañera, en la semilla de un mundo que honre la vida y no la muerte. Qué cada día, cada gesto, cada esfuerzo que hagamos de hoy en adelante sea un tributo a tu memoria.
Compañeras y compañeros, el odio y la barbarie no nos van a vencer. Hoy más que nunca, la necesidad de comprometernos con nuestro oficio, modeladores de almas, debe estar movido por el deseo de transformar esta cruel realidad que ahora nos deja huérfanos de ilusiones y esperanzas.
Ahora, precisamente que la muerte de miles de niños y niñas, jóvenes, mujeres y adultos está más presente que nunca en nuestro alicaído país y mundo, es necesario multiplicar los símbolos, las voces de rebeldía contra esta violencia desatada que ha bañado nuestras calles, nuestros barrios, nuestras ciudades y territorios con la sangre de sus habitantes.
La muerte de nuestra compañera y amiga Daniela ha dejado un rastro sombrío sobre el camino que conduce hacia nuestra segunda casa, la universidad. Por eso solicitamos a nuestras autoridades que nos autoricen a pintar un mural en los exteriores de la universidad con la imagen de nuestra compañera Daniela bailando, y, luego, ubicar una placa en su memoria.
Qué la alegría y la pasión que la acompañaron en sus últimos momentos de vida se conviertan en el símbolo vivo de la esperanza de un mundo mejor.
Sin olvidar su tragedia, convirtamos el lugar en donde arrebataron su vida, en un espacio que honre el amor y la paz de nuestra provincia y nuestro país.
Qué nunca más las puertas de nuestra universidad sea el escenario de un crimen que prive la vida a un ser humano, cualquiera que sea su origen.
Qué nunca más el espacio que representa la vida y los sueños de la juventud se convierta en la tumba de nuestros jóvenes.
Qué nunca más un futuro educador, símbolo de los sueños que representan la niñez y el futuro de nuestro país, pierda su vida al frente de su casa, de su hogar. Porque la universidad es nuestra segunda casa y porque la universidad debe ser el símbolo de la dignidad y la esperanza del ser humano, y no la de sus temores y muerte.
Finalmente, este homenaje que brindamos los estudiantes de la Carrera de Educación Básica, es un pedido a toda la familia UPSE a encontrar los caminos, las estrategias y las acciones que nos permitan disipar los miedos y recuperar la esperanza; a que nos protejamos entre nosotros; a que nos acompañemos a la salida y a la entrada de la universidad; a que se activen las redes solidarias para trasladarnos desde y hasta nuestros hogares, a que se creen protocolos de respuesta frente a cualquier tipo de violencia.
Y es que, además del dolor indescriptible que nos ha causado la muerte violenta de Daniela, hay otra secuela silenciosa que no nos deja en paz: el temor y el miedo que nos impiden retornar a una vida normal.
Solo un enorme esfuerzo mancomunado y solidario nos permitirán recuperar la confianza y las ilusiones nuevamente.
Que la muerte de nuestra compañera Daniela no sea en vano, que el mejor homenaje que le podamos brindar sea el de luchar con todas nuestras fuerzas para convertir a Santa Elena en un territorio de paz.
Estamos seguros de que este es el único camino de rendir un homenaje justo y digno a nuestra compañera y amiga Daniela, el único camino para que su espíritu se convierta en luz y esperanza:
Volverás a nuestro huerto y a nuestra higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las aulas de los enamorados educadores.
¡MUCHAS GRACIAS!

